Han pasado
varios meses y no he cumplido, lo reconozco, con el propósito que tenía pensado
en un principio: un post semanal. El trabajo y el gran cambio que ha llegado
para (parece) quedarse por tiempo indeterminado han hecho que el parón de El legado de Elm Street haya sido mas
extenso de lo que pretendía. Y hoy, un día como otro cualquiera de esta ya
semi-cuarentena y escuchando el “wish you
were here” de Pink Floyd me he
decidido a seguir con mi modesto rincón de escupir palabras en torno al cine de
terror.
La vida ha
cambiado, eso está claro. Poco a poco salimos de nuestras cuarentenas
particulares y, poco a poco intentamos seguir adelante, porque eso es lo que
hacemos, avanzar. Sin olvidar a los caídos por el camino, el progreso será lo
mas importante ahora, corriendo hacia una nueva meta y dejando atrás la
verdadera película de terror de nuestra actualidad.
BLISS de Joe Begos (2019)
Conocí el trabajo de Joe Begos en 2013 con Casi humanos, una cinta típicamente ochentera que mezclaba terror y ciencia ficción. A un debut un tanto irregular le siguió Poder mental (2015), no mejor que la primera, y que utiliza la telequinesis como punto de partida, siendo una especie de pseudo-Scanners de Cronenberg. En 2019, el director va a realizar dos nuevas películas: VFW, protagonizada por Stephen Lang, que aún no he visto y Bliss, su mejor obra hasta el momento.
Dezzy es una pintora de la periferia de Los Ángeles con un gran bloqueo creativo. La artista debe terminar un trabajo en pocos días con la presión de su casero, que le pide el dinero del alquiler y de su agente, que la "despide". Con el peso de todo esto en mente, la joven decide visitar a su camello en busca del bliss que da nombre a la película, una sustancia llamada DIABLO, que le ayudará a terminar el cuadro o como ella apunta, "su obra maestra". Desde que Dezzy esnifa el polvo mágico, Begos con una dirección como si él mismo estuviera colocado (no es ninguna crítica, todo lo contrario) nos muestra una bajada a los infiernos, donde la droga, el sexo y la sangre serán los responsables del proceso creativo de la pintura que tiene que entregar.
| Dezzy adorando su obra magna |
Como si de una resaca permanente se tratara, la última parte del film nos muestra una psicodelia asfixiante, con muchos movimientos de cámara y unos toques gore que hace de Bliss una gran pesadilla ochentera en pleno siglo XXI, donde hasta los vampiros tienen cabida.
Dora Maddison, la mejor actriz que hasta el momento ha dirigido Begos, ha aparecido en series como Friday night lights, Dexter o Chicago Fire, y en media docena de películas, casi todas como secundaria. En Bliss, donde hace su mejor papel, logra que nos metamos de lleno en el mundo punk del film y hace que suframos con la metamorfosis sangrienta y brutal que está experimentando. También figura en el reparto Graham Skipper (como no), actor fetiche del realizador de Rhode Island, llevando acabo en esta ocasión un papel menor.
La película avanza a fuego lento pero con paso firme hacia una "ida de olla" que encantará a los fans del género y, aunque tiene un final un tanto desconcertante, logrará el objetivo de hacer una obra casi redonda, una pequeña joya pulp, con gran protagonista femenina y con algunas escenas para el recuerdo.
Obviamente Bliss no es una película que le vaya a gustar a todo el mundo. Con sus fallos y ese regusto a cine independiente, podrá tener retractores (que los tiene), pero no debemos olvidar que en la actualidad su director tiene la irrisoria edad de 32 años, dos menos en el momento del rodaje. Seguiremos de cerca la filmografía futura de Joe Begos, un director, valga la redundancia, con mucho futuro.
NAS














