Tan solo dos años después del éxito de La noche de Halloween de John Carpenter, surge una nueva saga de terror y con ella, al igual que Michael Myers, otro referente cultural de los años 80. Por supuesto, estamos hablando de Viernes 13 y del asesino indestructible Jason Voorhees.
Tras dirigir varias películas familiares y de dudosa calidad fílmica, y de producir (esta vez con mas éxito) La última casa a la izquierda (1972) de Wes Craven, Sean S. Cunningham dio en el clavo con este slasher de bajo presupuesto.
Denostada por la crítica (con nominación a los Razzies inluída), Friday the 13th no obstante, se convirtió en la primera película independiente con distribución nacional. A pesar de que los críticos la tachaban de ingenua, machista y "una completa pérdida de tiempo", fue un gran éxito de taquilla y de público, donde sus diez secuelas y un reboot dirigido por Marcus Nispel en 2009 dan buena fe de ello.
Tras la muerte de dos monitores en Cristal Lake en 1958, y un año antes del fallecimiento del pequeño Jason, ahogado en el lago, las historias que cuentan los pueblerinos del lugar hacen presagiar lo que va a suceder 22 años después, ahora en la actualidad, donde un grupo de chicos llega al campamento para adecentarlo, pues la llegada de los niños será en dos semanas.
Con todos los tópicos que La noche de Halloween dejó para las futuras generaciones, las muertes de los monitores se van sucediendo una por una, dejando un reguero de sangre y gore que deleitará a los fans acérrimos del género.
Eso si, esta parte no ha envejecido demasiado bien, todo hay que decirlo. Lo que quedará para la posteridad será el clímax de la cinta, donde el asesino, o en este caso, asesina, hace su aparición. Porque, efectivamente, Jason Voorhees no va a ser el responsable de las muertes del campamento Cristal Lake, al menos en esta primera parte. Pamela Voorhees (interpretada por Betsy Palmer que quedará para siempre como la psicópata de Cristal Lake y que curiosamente renegó del papel mucho años), madre de Jason y con problemas psicológicos cual Norman Bates enfundándose en la bata de su difunta madre, es la causante de la masacre, resentida por la muerte de su hijo producida años atrás.
Finalmente Alice, la única superviviente, le arranca la cabeza, (literalmente) a Pamela y se va dejando llevar en la barca hasta que llega la policía. Se produce aquí una de las escenas mas recordadas y un plagio absoluto de la escena final de Carrie de Brian de Palma, que hizo saltar de las butacas a miles de espectadores en aquellos cines de los 80. El pequeño Jason, con su horrible mueca deforme (gracias al trabajo de Tom Savini) sale del agua y agarra por detrás a la heroína que se despierta sana y salva en el hospital. Tras conocer de la mano del policía que nadie había sobrevivido, Alice pregunta por el niño del lago sin que nadie lo hubiera visto. Comienza aquí la leyenda de Jason Voorhees y de su machete que conoceréis muy pronto en El Legado de Elm Street.
NAS



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