Basada en el relato corto de Stephen King y de su hijo Joe Hill (Horns) y publicada por primera vez en la revista Esquire, In the tall grass es la nueva adaptación del maestro del terror que Netflix nos trae a nuestras pantallas tras El juego de Gerald y 1922.
Patrick Wilson, actor cada vez mas visible en cintas de terror (Expediente Warren o Insidious) es el mas destacado de un reparto con caras poco reconocibles.
Dos hermanos viajan por carretera y se paran frente a un campo de hierba alta. Tras escuchar las voces de auxilio de un niño se introducen entre la maleza en su busca. A partir de ahí se quedan atrapados cada vez mas profundamente por una fuerza maligna e invisible.
La primera parte de la película nos adentra (nunca mejor dicho) en un relato claustrofóbico, cuestión que su director Vincenzo Natali conoce a la perfección, siendo su película Cube (1997) un claro ejemplo de ello. El problema de este filme de terror son las expectativas que suscita. Tras un buen comienzo, la cinta de Natali se va evaporando, a pesar de una buena e interesante trama de bucles temporales. La roca negra, en el centro del campo y que parece ser el eje de todo nos deja con muchas dudas respecto a su origen, incluso cuando acaba la película.
Los últimos veinte minutos son lo peor de una cinta que no llega al aprobado y que a pesar de tener escasa hora y media de duración, se hace larga. En definitiva, En la hierba alta no pasará a la historia ni como buena película del género ni como buena adaptación de Stephen King. Quedará, por lo tanto, la sensación de que se podía haber aprovechado mucho mejor el material escrito, como muchas otras obras del autor.
Como anécdota, la película fue la encargada de inaugurar el Festival de Sitges del presente año.
NOTA: 4/10 NAS


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